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La Parroquia del Espíritu Santo de Zamora tiene su sede en la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo, que es un pequeño templo románico, ubicado extramuros de la ciudad, en el barrio al que da nombre y que antiguamente se denominó "pobla Sancti Spiritus", poseyendo un fuero especial. Fue declarada bien de interés cultural en 1983.
Unción comunitaria de enfermos.Una de las celebraciones más profundas y bonitas del año es la unción de enfermos comunitaria que suele hacerse un sábado del mes de mayo.
La celebración de este sacramento no siempre se entiende bien. Algunos lo consideran como un sacramento para el último momento de la vida y otros lo trivializan pensando que se puede recibir por cualquier motivo. La doctrina de la Iglesia, expresada en el Catecismo de la Iglesia Católica ponen claridad en este punto cuando nos enseña que «el sacramento de la Unción de enfermos lo puede recibir cualquier fiel que comienza a encontrarse en peligro de muerte por enfermedad o vejez» No tiene por qué ser un peligro inminente, pero tampoco se puede recibir por cualquier motivo.
También hay confusión en cuanto al número de veces que se puede recibir, el Catecismo nos dice «El mismo fiel lo puede recibir también otras veces, si se produce un agravamiento de la enfermedad o bien se presenta otra enfermedad«, por tanto no se puede repetir sin causa.
En cuanto a los efectos que produce este sacramento nos dice el catecismo que «confiere una gracia particular, que une más íntimamente al enfermo a la Pasión de Cristo, por su bien y por el de toda la Iglesia, otorgándole fortaleza, paz, ánimo y también el perdón de los pecados, si el enfermo no ha podido confesarse. Además, este sacramento concede a veces, si Dios lo quiere, la recuperación de la salud física».
En cualquier momento los que lo necesiten deben solicitarlo en la parroquia o en el hospital. Puede celebrarse en casa o en una celebración comunitaria en la iglesia, teniendo en este caso la ventaja de la oración de los que participan y también el testimonio y ejemplo que puede a animar a otros a solicitarlo.
Una mirada creyente a la fragilidad que viene con la enfermedad. También al invierno de la vida. Vamos intentando hacer que esta sea una celebración verdaderamente comunitaria. Que vengan, no solo personas que van a acercarse al sacramento por encontrarse enfermas o verse un poco en una situación donde quieren irse preparando para esta etapa final del camino; sino que les acompañen sus familias. Que, del mismo modo que para otros momentos de la vida la fiesta gira en torno a los niños que se acercan a recibir la comunión, o a quienes emprenden un proyecto de vida, que en este caso podamos compartir juntos, en comunidad y en familia, la vivencia de la fragilidad.
Las palabras de Pablo sobre el amor a los Corintios, que otras veces acompañan bodas, nos ayudaban a entender que también es parte del amor acoger la disminución, el cansancio, la fragilidad…
Una celebración preciosa del amor, la amistad y la confianza en Dios que nunca nos deja de acompañar, también en la fatiga y la enfermedad.

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el anuncio del triunfo de Cristo y de la Pasión.
Este día se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un pollino de borrica. A su encuentro salió la multitud con ramos de olivo. Los niños hebreos lo recibieron cantando el «Hosanna» como expresión de júbilo.
Como recuerdo de este acontecimiento, es tradición celebrar antes de la Eucaristía la procesión con los ramos de palmas, que previamente se han bendecido. Estos ramos se conservan después en casa, para recordar la victoria de Cristo.
El triduo pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor nos sitúa en los días más importantes del año para el cristiano. Se trata de “las celebraciones principales del año litúrgico”. Son tres jornadas, Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo y, por la noche, la Vigilia Pascual. Son cultos llenos de sentido y una simbología con una fuerte carga catequética.
El Jueves Santo se celebra la institución de la Eucaristía y del sacerdocio. Además, el mandato del amor fraterno. Por eso, es el Día de la Caridad. “Amor manifestado por el Señor en su Pasión, Muerte y Resurrección por nosotros, que nos dejó como memorial la Eucaristía, amor manifestado en la institución del ministerio sacerdotal en la Iglesia -obispos y presbíteros- y amor que Él manifiesta”.
La celebración del Jueves Santo es especial. Es una Eucaristía solemne, y de ahí el nombre de oficios. Los elementos principales son el lavatorio de los pies, que es realizar lo que hemos leído en el Evangelio. Así se expresa también el amor que los ministros de la Iglesia tienen hacia la comunidad cristiana. Hay otro elemento principal: la reserva de la Eucaristía para la comunión del día siguiente (que no habrá consagración). Estaremos ante Dios Eucaristía, orando, meditando lo que va a pasar estos días de la Pasión y, sobre todo, adorando su presencia entre nosotros.
El Viernes Santo, segundo día del sagrado triduo pascual, la Iglesia se centra en la meditación y contemplación de Cristo, que sube a la cruz. No hay Eucaristía, y la celebración de los oficios es muy especial. Comienza con una liturgia de la Palabra, donde el protagonismo lo tiene la proclamación y meditación de la Pasión según San Juan (el Domingo de Ramos habremos oído la Pasión según San Marcos). Posteriormente la atención se centra en pedir al Señor que la salvación realizada por Cristo en la cruz se extienda a todos los hombres. Por eso, la oración universal se hará de un modo más solemne. Es más larga que nunca, con diez peticiones.
El tercer momento relevante será la entronización y adoración de la cruz. Es el signo que domina esta jornada. Para ello, el sacerdote mostrará la cruz al pueblo, y la adorarán todos los presentes. Este día se hace una colecta especial por los Santos Lugares. El último momento del Viernes Santo es la comunión. Por ella nos unimos a Cristo, que ha dado su cuerpo por todos en la cruz.
El Sábado Santo es un día de silencio y contemplación a Jesús en el sepulcro. "Pero la noche será una gran fiesta". Esa noche comienza el último momento del triduo pascual, se celebrará que Cristo, muerto y sepultado, ha resucitado para nuestra salvación. Es la noche más importante del año y se celebrará la sagrada vigilia pascual, la madre de todas las vigilias, según San Agustín.
La vigilia nos introduce en este misterio para que muramos con Cristo y resucitemos con Él. La celebración comienza con un lucernario y la bendición del cirio pascual (signo de Cristo resucitado) del que todos los presentes tomarán la luz.
La segunda parte de la vigilia pascual es una liturgia de la Palabra, más larga que en cualquier otra misa. Son nueve lecturas, que pueden reducirse dependiendo del lugar de celebración. Es una gran catequesis sobre la Pascua, empezando por la Creación, siguiendo por el Éxodo y las promesas en los profetas, hasta la proclamación del gran anuncio de la Resurrección de Jesucristo.
La tercera parte es la liturgia bautismal. Por el bautismo somos incorporados a la muerte y resurrección de Cristo sacramentalmente. Se bendice el agua bautismal, se bautiza a los candidatos que haya en cada parroquia, y toda la asamblea renueva las promesas del bautismo. Para ello nos habremos preparado durante toda la Cuaresma..
La vigilia concluirá con la celebración de la Eucaristía, el banquete pascual donde Cristo resucitado alimenta la vida del cristiano, "para que vivamos como resucitados e hijos de la luz".
El Domingo de Resurrección, también conocido como Domingo de Pascua o Domingo de Gloria, se celebra la Resurrección de Jesucristo.
La Resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas. Los Apóstoles dieron testimonio de lo que habían visto y oído.
San Pablo nos explica la razón por la cual su Resurrección es tan importante para toda la humanidad:
"Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la Resurrección de los muertos. Porque, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados". (1 Corintios 15: 19-22)
Por medio de la Resurrección de Jesucristo, los cristianos tenemos una Esperanza inmensa porque nuestros pecados han sido borrados y somos justificados delante de Dios. Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. Por Jesús sabemos que hay un tipo de Esperanza en la que sí podemos confiar plenamente. Una Esperanza que no solo es segura, sino que también está viva.
Misa del día 19 de Marzo, festividad de San José.La parroquia celebrará una Eucaristía el próximo jueves 19 de Marzo, a las 20:30 horas, para que puedan acudir todas aquellas personas que trabajan.
Cada 19 de marzo la Iglesia celebra la Solemnidad de San José; pero además de ser un día para recordar al patrono de la Iglesia universal, es también día de precepto en toda la Iglesia, y es que así lo establece el canon 1246 del Código de Derecho Canónico.
"La Vicaría General recuerda a todos los miembros de la Iglesia diocesana la obligatoriedad de participar ese día en la celebración de la Eucaristía, a no ser que, por razones de trabajo u otras circunstancias ineludibles, exista dificultad grave para cumplir con este precepto".
En efecto, el canon 1246 del Código de Derecho Canónico señala que "el domingo, en el que se celebra el misterio pascual, por tradición apostólica ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto. Igualmente deben observarse los días de Navidad, Epifanía, Ascensión, Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Santa María Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción, San José, Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y, finalmente, Todos los Santos".
Sin embargo, precisa el mismo canon en el § 2, que "la Conferencia Episcopal, previa aprobación de la Sede Apostólica, puede suprimir o trasladar a domingo algunas de las fiestas de precepto".
El canon 1247 añade que "el domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa; y se abstendrán además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor, o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo".
El canon 1248 establece luego que "cumple el precepto de participar en la Misa quien asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito católico, tanto el día de la fiesta como el día anterior por la tarde".
Via Crucis parroquial.El vía crucis es una de las devociones o prácticas de oración más extendidas.
Se suele realizar el Viernes Santo y los viernes de la Cuaresma y refiere los diferentes momentos vividos por Jesús de Nazaret desde su prendimiento hasta su crucifixión, sepultura y posterior resurrección.
También conocido como «estaciones de la cruz» y «vía dolorosa», se trata de un acto de piedad, un camino de oración, basado en la meditación de la pasión y muerte de Jesucristo, en su camino al Calvario.
El camino se representa con una serie de catorce imágenes de la Pasión, denominadas estaciones, correspondientes a incidentes particulares que, según la tradición católica, Jesús sufrió por la salvación de la humanidad basados en los relatos evangélicos y la tradición.
La forma tradicional de esta práctica piadosa consta de las siguientes catorce estaciones.
Celebración Penitencial de Cuaresma.En este tiempo de Cuaresma estamos llamados al sacramento de la reconciliación, requisito indispensable preparase para la Semana Santa y Pascua.
Por este motivo os invitamos a hacerlo de forma comunitaria en la iglesia del Espíritu Santo a partir de las 20:30 hrs. Hacemos extensiva esta invitación a todas las cofradías y grupos pastorales de la parroquia.
"De nuevo ponemos convencidos en el centro el sacramento de la Reconciliación, porque nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia. Será para cada penitente fuente de verdadera paz interior".
S.S. El Papa Francisco, Bula "Misericordiae Vultus".
La imagen pertenece a la obra "El regreso del hijo pródigo" de Pompeo Batoni, conservado en el Kunsthistorisches Museum de Viena (Austria).